POLÍTICA DE CRÍA

Nuestra política de cría es la establecida por los estatutos del R.C.E.P.P.A.

Buscamos una buena calidad morfológica para poder obtener la clasificación necesaria en las monográficas del club juzgada por un juez especialista de la raza.

Nuestros perros están certificados por el club como libres de displasia de codos y caderas que aunque el club acepte para la cría las calificaciones de A normal, A casi normal, A todavía permitido. Nosotros no practicamos la cría con los ejemplares que están clasificados como A todavía permitido, así tenemos una mayor garantía de la salud de nuestros perros.

También nuestros ejemplares se someten a la prueba de obediencia B.H. y al test de utilidad  exigidos por el club. Quiero resaltar que ya nosotros practicábamos este filtro años antes de entrar en vigor el test de utilidad por el R.C.E.P.P.A. y aumentábamos nuestra exigencia entrenando nuestros perros en las disciplinas de trabajo deportivo.

Con este trabajo tenemos unos ejemplares equilibrados, prestos al trabajo con su guía, con el desarrollo de unos buenos instintos y sin perder la belleza que caracteriza al pastor alemán.

Nuestros cachorros los criamos en un ambiente familiar y rodeado de naturaleza. la entrega de nuestros perros no se hace nunca bajo ningún concepto antes de que cumplan una edad mínima de 60 días, que ya están vacunados, desparasitados, ADN por el R.C.E.P.P.A. e inscritos con el  C.P.R.

Premisas dadas por el Capitán Max von Stephanitz para la cría

1) La cría de un perro pastor, es la cría de un perro de utilidad y debe conservar siempre su carácter de tal, pues de lo contrario ya no es cría de perro pastor alemán.
Lo que necesitamos y queremos son perros duros, bravos y capaces.



2) Cría en masa y de criadero son la perdición para la cría sana de perros pastores; estos no pueden ser mantenidos ni mucho menos criados en manada: se volverían ariscos y se echarían a perder.
La cría en masa, al cabo de cierto tiempo, siempre se torna en una maldición para el criador porque lo lleva por caminos erróneos.

3) La cría del perro pastor debe ser una "cría de aficionados" y no puede ni debe ser practicada, como la cría de otros animales, en forma de profesión, como medio de procurarse el sustento.

4) Al principiante le falta todavía el mejor consejero, o sea la propia experiencia; para adquirirla más de un viejo criador ha tenido que pagar amargo tributo.
Por eso, el principiante ante todo debería escuchar los preceptos sobre cría en masa, en criaderos, etc..., que aquí se enuncian, ya que tienden a preservarlo de daño, tanto a él como a nuestro perro.
5) Con frecuencia se presentan principiantes con el pedido que se les suministre una "pareja de cachorros", para que más tarde, puedan "criar" con ellos. Proceder en esta forma no sería "criar" sino simplemente "aparear" para obtener perros jóvenes, ya que a los cachorros no se les puede notar que defectos somáticos, o de otra índole, van a tener una vez terminado su desarrollo al hallarse a los dos años aptos para la reproducción.
Y el caso es que no poseemos perros perfectos. Y muchas veces la consecuencia posterior es que, con estos animales fracasados, se continúe criando.


6) Para la cría tiene importancia sobre todo la sangre de la tercera y cuarta generación, o sea de los bisabuelos y tatarabuelos.
Asimismo, la justa combinación y complementación de las diferentes corrientes sanguíneas.

7)Hasta tanto se halla adquirido un concepto claro sobre estas cosas, es conveniente para el principiante pedir el consejo más seguro de viejos criadores (expertos y de confianza). Todo principiante debe aprovechar todas las oportunidades que se le brinden para ejercitar su ojo, y no solamente con perros, sino con todos los animales, sin distinción.

8) La cría sólo puede dar las "disposiciones" para un buen cuerpo y un buen rendimiento; el cuerpo perfecto lo puede desarrollar la alimentación adecuada; y la máxima utilidad en el trabajo la garantiza el adiestramiento acertado.
Cuando estas condiciones faltan no se puede hacer un reproche, más tarde, ni al criador ni a los padres del animal.

9) Los daños por cría entre animales consanguíneos, frecuentemente aducidos, no se ponen de manifiesto en las especies que viven en libertad.
Por el contrario, aparecen en aquellos casos en que las condiciones naturales de vida son influenciadas - aunque solo en algunos aspectos y no tan radicalmente como en el animal doméstico- por la ingerencia humana, es decir, en el animal salvaje enjaulado. Esto nos lleva al buen camino y nos enseña a reconocer que los llamados daños de cría entre consanguíneos, no son tales, sino simplemente consecuencia de la manutención.
No una cría antinatural, sino una alimentación antinatural es la causa de muchos reveses amargos en la cría de animales; el traslado a un ambiente que no corresponde al natural; la manutención bajo condiciones inadecuadas que no favorecen el desarrollo del cuerpo y de las disposiciones; alimentación errónea; la eliminación de la seleccionadora lucha por la vida, la inclusión de elementos enfermos y débiles y su empleo en la cría.
Todos estos factores representan otros tantos golpes de martillo en la conciencia de criadores indiferentes o desdeñosos de la suerte y el provecho de la raza.

10) La cría entre consanguíneos bien aplicada no conduce, por consiguiente, a un refinamiento excesivo de la raza, desaparición de la forma masculina y asentamiento de la femenina, disminución de la fuerza vital y potencia generadora, pérdidas de las buenas cualidades a cambio de exceso de sensibilidad, neurastenia y timidez.
Pero sí en cambio conduce a ello la cría con perros de criadero, que en lugar de salir afuera, trabajar, ser activos mental y corporalmente, degeneran encerrados en criaderos para traer honores imaginarios a su mantenedor, y tales personas para mejor se tildan de " propulsores" de la raza.

11) A los mejores resultados lleva, según el conde Lehndorff, la cría entre consanguíneos cuyo antepasado común pertenece a la cuarta generación , o sea tatarabuelos.

12) El valor como reproductor no se sabe viendo al animal, sino que puede ser establecido por la descendencia, pero la tabla genealógica puede traer aclaración cuando los antepasados son bien conocidos en cuanto a sus caracteres somáticos, su rendimiento y su descendencia.